domingo, 30 de enero de 2011

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tu tristeza me contagia a veces,
sólo a veces,
cuando dejo la puerta abierta
pero sólo a veces, algunas veces

el camino que recorren tus ojos
algunos días, algunas veces,
pasa afilando un acantilado
pocas veces, estas veces

y a cada lado hay océano
(de la puerta y del acantilado)
'cause I'm the one cracking hell not so far away  

domingo, 23 de enero de 2011

el que carga la nada

de los 365 días que te quiero
hay días que no te quiero nada
momentos en que las palabritas que hemos ido tejiendo
de poco a poco se me escapan,
no tengo ojos, sí guadañas,
y en un laberinto acorralo:
no recuerdo salida, no recuerdo la entrada

de las 8.760 horas que te quiero
también las hay que no te quiero nada
instantes que temen todo, holocaustos,
devorando, mi futuro
 y tu alma,
pero me quedo mirando rato
y parece que estudio la pared de ladrillo frente a la ventana

de los  más 590.000 minutos que te quiero
los hay
en los que no te quiero nada
y nada todo se va volviendo,
y quién será el que carga la nada

porque, de los cada y siempre que te quiero,
los hay en que para qué hacerlo
si somos como armas
uno contra uno mismo y después
el vacío o se va
o quedando se anda.

lunes, 6 de diciembre de 2010

puede que un día quieras llevarte la lavadora

mis caderas son concretas
y tus palabras me hacen humo
hay sensaciones que no puedo contar, con los dedos de una mano
¡hoy se ofertan detrás de la rodilla!
tus palabras son concretas
y mis caderas se hacen humo 
sensaciones que no puedo contar,  con los dedos dentro
y una mano
sutura tu amor en mis costillas
la sábana arrugada, la almohada se ha ido

me coses al sentimiento, a lo que no es pensamiento
absoluto
vuelas encima de mí

de una a otra orilla

te derramas por nada y casi te caes

te precipitas
costado abajo
sonries

y escuchamos llover
"si pudiera,
te besaría el corazón" dices

todo es humo
la palabra, nos hace concretos

N.A.: evidentemente el 18% de la autoría de este poema no es mía como tampoco lo es la lavadora

domingo, 7 de noviembre de 2010

tan

te siento grande, tan
tan
grande
y yo me pienso
tan
tan
pequeño
casi cabría entre tus dedos,
tan
tan pequeño
y lo digo por ahí
(casi no me lo creo)
me dibujo
-ciego metiendo
sus ojos más adentro,
creciendo
ombligos inversos-
tan
tan pequeño
como un segundo de película
como un gramo de medio peso
una sílaba,
dentro de un silencio,
y a ti te escucho
tan
tan grande
y a mi me veo
tan
tan pequeño
(is this love? is this love?)
yo (no me lo creo)
y si es, qué trato
qué modo
en todo esto
renuncio y no me importa
o un poco
y lo admito
-qué cosa-
tú tan grande
inmenso
mar y juguete y pintura y barco y pez  y red y océano y arena y madera y plástico de botella de náufrago
y yo
tan pequeño

pero tú

lunes, 25 de octubre de 2010

café

es extraño cómo a veces nos acostumbramos tanto a echar de menos a alguien (tanto, tanto, alguien, alguien) que lo hacemos continuamente, incluso, cuando está a nuestro lado...

y resulta, igual de extraño, cuando de (tanto) echar tanto de menos a alguien, nos vamos acostumbrando y ya no lo hacemos,  nunca, ni siquiera, cuando (no) está a nuestro lado...

el último buche de café

se quedó olvidado en la taza y,

a lo largo de la mañana,

ha ido retrocediendo con la marea diurna,

dejando una playa en el fondo, como una media luna

donde se pueden leer las horas

en las diferentes costillas...

en esto de echar de menos,
me pasa con el café
como con las personas,
me gusta el hecho de tenerlo cerca,
incluso,
cuando no me lo bebo...