lunes, 6 de diciembre de 2010

puede que un día quieras llevarte la lavadora

mis caderas son concretas
y tus palabras me hacen humo
hay sensaciones que no puedo contar, con los dedos de una mano
¡hoy se ofertan detrás de la rodilla!
tus palabras son concretas
y mis caderas se hacen humo 
sensaciones que no puedo contar,  con los dedos dentro
y una mano
sutura tu amor en mis costillas
la sábana arrugada, la almohada se ha ido

me coses al sentimiento, a lo que no es pensamiento
absoluto
vuelas encima de mí

de una a otra orilla

te derramas por nada y casi te caes

te precipitas
costado abajo
sonries

y escuchamos llover
"si pudiera,
te besaría el corazón" dices

todo es humo
la palabra, nos hace concretos

N.A.: evidentemente el 18% de la autoría de este poema no es mía como tampoco lo es la lavadora

domingo, 7 de noviembre de 2010

tan

te siento grande, tan
tan
grande
y yo me pienso
tan
tan
pequeño
casi cabría entre tus dedos,
tan
tan pequeño
y lo digo por ahí
(casi no me lo creo)
me dibujo
-ciego metiendo
sus ojos más adentro,
creciendo
ombligos inversos-
tan
tan pequeño
como un segundo de película
como un gramo de medio peso
una sílaba,
dentro de un silencio,
y a ti te escucho
tan
tan grande
y a mi me veo
tan
tan pequeño
(is this love? is this love?)
yo (no me lo creo)
y si es, qué trato
qué modo
en todo esto
renuncio y no me importa
o un poco
y lo admito
-qué cosa-
tú tan grande
inmenso
mar y juguete y pintura y barco y pez  y red y océano y arena y madera y plástico de botella de náufrago
y yo
tan pequeño

pero tú

lunes, 25 de octubre de 2010

café

es extraño cómo a veces nos acostumbramos tanto a echar de menos a alguien (tanto, tanto, alguien, alguien) que lo hacemos continuamente, incluso, cuando está a nuestro lado...

y resulta, igual de extraño, cuando de (tanto) echar tanto de menos a alguien, nos vamos acostumbrando y ya no lo hacemos,  nunca, ni siquiera, cuando (no) está a nuestro lado...

el último buche de café

se quedó olvidado en la taza y,

a lo largo de la mañana,

ha ido retrocediendo con la marea diurna,

dejando una playa en el fondo, como una media luna

donde se pueden leer las horas

en las diferentes costillas...

en esto de echar de menos,
me pasa con el café
como con las personas,
me gusta el hecho de tenerlo cerca,
incluso,
cuando no me lo bebo...

jueves, 21 de octubre de 2010

let go

I.
I have to learn to let go
to live & let go
open the hands of my memory
to live & let go
the lovers I had
to live & let go
the claws of my heart
to live & let go
blow the words of my enemies
to live & let go
even the ones I forgot
to live & let go

II.
I saw a lady in pink
today on the bus
and a man with her
helps her get on, and
with the fare
he even says
"sit down or you'll fall".
I turn my eyes,
scared with age
but she starts
"I used to be a boss,
I used to clean 
and iron, you see,
did 
you know?
Became wealthy
and  plenty...."
-Did-
-you- 
-know?-
And so,
she kept going
for a
____________

and the man in front,
her companion he is,
he looks like pain,
and everywhere
to avoid her,
her crazyness,
dementia it self,
her lost mind:
the fact, that he is
but she's not here
or his;
he looks like...
She says
"Are you with someone?
Sure you are,
too much 
of a polite man"
(Nodding,
suffering he is,
their stop is near,
and at least,
something
she can recognize...)
I have to let go
and so she did,
let go
but too many
and  the man
does not,
her husband is,
though
10 minutes later and
their stop
he sees
"dame una sonrisita"
and they are just holding hands,
and letting go
so as to not let go
getting off that bus...

Her name is Pepita,
the one that her own memory let go,
and I have to let go
-to live & let go-.

sábado, 16 de octubre de 2010

hay

hay palabras que son palancas
-mecanismos que hacen girar el sentido de nuestros pensamientos-
y también miradas que son palancas
y caderas
y potenciadores del sabor llamados E-y un número...

hay razones que son motores
-automatismos que aletean por encima de nuestros gestos-
y también sonrisas, que son motores
y cuellos
y SMS's
y, en mi caso, ciertas canciones:
los huecos que quedaban, se han convertido en lagos de plumas blancas